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Cáritas Parroquiales - Funciones

  • Sensibilizar, animar y formar a la comunidad  parroquial, al testimonio de la caridad y al compromiso por la justicia y la paz, siendo fieles al precepto evangélico de la caridad y respondiendo a los problemas del territorio y ambiente concreto, así como de la ciudad y del mundo. Conocimiento de la realidad, de las formas de pobreza y de necesidades en el territorio y ambiente parroquial, así como las causas y circunstancias que las originan, a fin de favorecer la toma de conciencia de la comunidad parroquial.
  • Promover la información y sensibilización en relación a los problemas de la pobreza en la ciudad y en todo el mundo.
  •  Estudiar y proponer formas de participación y respuesta frente a las necesidades de la pobreza del territorio parroquial, tomando en cuenta las propuestas de Cáritas Diocesana, y desempeñar al mismo tiempo la tarea de información y posible aprovechamiento de los servicios del gobierno y de la sociedad civil presentes.
  • Promover y favorecer el compromiso del voluntariado y asegurar es este una formación espiritual adecuada.
  •  Promover estilos de vida basados en la hospitalidad hacia los pobres y el don de sí como testimonios de la Caridad.

Trabajo en equipo, la labor caritativa que se realiza en la parroquia tiene que ser un trabajo en equipo con el párroco  como presidente ycon las personas comprometidas con diferentes responsabilidades, sabiendo que es su labor también tienen que participar el resto de la comunidad.
Actitud profética. La comunidad parroquial tiene que devolver la palabra a los pobres, a los que nada tiene, así como defender sus derechos.

LA FUNCIÓN EDUCATIVA A TRAVÉS DEL TESTIMONIO PERSONAL.

Es necesaria la claridad de los objetivos, en la ubicación y en las modalidades de acción de Cáritas en la Parroquia. En particular, hay que subrayar su función pedagógica y, sobre todo, su capacidad de promover procesos educativos adecuados que influyan en la vida de las comunidades cristianas. En otras palabras: no hablar solamente de caridad sino plantear una real pedagogía de los hechos.

La pedagogía de los hechos, es aquella promoción educativa que tiene como objetivo el crecimiento de cada persona y de toda la comunidad cristiana a través de la experiencia concreta, significativa y participante.

Gestos concretos, compromisos personales y familiares, de aceptación y apertura al servicio en la propia casa o en los grupos parroquiales así como otras obras que indiquen la participación de las personas en forma gratuita de su propio tiempo y capacidades propias. Así mismo forman parte de los resultados de este proceso educativo compromisos duraderos y serios por parte de la parroquia, vínculos sólidos con personas y grupos más pobres, (dentro o fuera de la misma parroquia), participaciones de solidaridad en casos de emergencia.

Los recursos económicos jamás serán un limitante para que las parroquias no quieran conformar y organizar la Cáritas parroquial.

ESPIRITUALIDAD DE CARITAS PAROQUIALES

¿Qué es la espiritualidad?

La espiritualidad es la capacidad de traducir la experiencia cristiana en estilos de vida, propuestas, actitud, compromisos y proyectos.
La espiritualidad que se requiere es darle un alma al testimonio de la caridad.

Es la fuerza, la aceptación amorosa paciente de la fatiga en el servicio; el ver un camino salvación, aún en las situaciones más inhumanas.
El testimonio de la caridad es el fruto de una espiritualidad bien vivida, que se fortalece en las actividades concretas del servicio a los demás. Está abierta a la complejidad de la vida y del mandato misionero, que descubre sabiamente la presencia y la obra de Dios dentro de la historia humana y de cada uno de nosotros.

Es necesario dar un lugar de importancia a la espiritualidad, que debe expresar un camino de la vida parroquial, marcado por las dimensiones del testimonio comunitario de la caridad.

La espiritualidad no puede estar separada de las obras o del trabajo activo de nuestras comunidades, sino que debe fortalecer el trabajo cotidiano levándolo de su aparente banalidad o eficiencia a la profundidad y a los horizontes del servicio fiel y comprometido del Reino de Dios aceptado, anunciado, celebrando y justamente testimoniado.

EDUCACION Y ACOMPAÑAMIENTO A LA COMUNIDAD PARROQUAL

Centrándonos ahora en el proceso de acompañamiento, es importante aclarar los términos de esta relación distinguiendo entre el acompañante y el acompañado.

Ante todo acompaña la comunidad, última responsable de todas las dimensiones del trabajo evangelizador.

Como primer responsable del acompañamiento, es muy importante que toda la comunidad reconozca la tarea de Cáritas parroquial como propia, como una dimensión fundamental de nuestro camino compartido hacia el Reino de Dios y expresión del rostro misericordioso de Dios.

Cáritas parroquial dentro de una comunidad será una fuerza, un impulso que indica un camino, sensibiliza y orienta hacia el Amor de Dios. Sin esa identidad profundamente comunitaria, sin esa vinculación real al resto de actividades parroquiales, no hay acción social cristiana digna de este nombre.

Cáritas parroquial se siente parte de ese esfuerzo comunitario y se ve acompañada cuando los responsables comunitarios y miembros de otros grupos se interesan por las actividades en curso y las apoyan según sus posibilidades. De este modo se confirma y fortalece el deseo de toda la comunidad de servir a los pobres y necesitados con propuestas adecuadas, apoyos diversos y la fuerza de una oración compasiva y sostenida.

Cáritas parroquial no solo es sujeto acompañado; también es agente que acompaña a la comunidad en su camino. Para ello debe ser capaz de “escuchar” con atención lo que la comunidad está viviendo, sus esperanzas, sus dificultades, sus limitaciones. Por eso Cáritas parroquial quiere estar en diálogo permanente con los distintos grupos parroquiales, reflejando así que formamos parte de una misma familia con una sola tarea: transmitir la Buena Noticia.

La  existencia de Cáritas parroquial supone ya un compromiso concreto que no es solo de sus voluntarios sino de la comunidad entera. Un compromiso que sólo en comunidad se puede reconocer, fortalecer y sostener, y ello con una finalidad: lograr que el amor de Dios esté cada vez más vivo en la vida parroquial.

CARITAS PARROQUIAL UN PROCESO DELICADO E IMPORTANTE

Dentro de la comunidad, en sus diferentes expresiones y organismos, se vive este proceso de acompañamiento que es delicado e importante al mismo tiempo. Un grupo parroquial abierto a reconocer su potencialidad y su contribución a la tarea común es siempre una riqueza, un don del Espíritu que hay que cuidar y acompañar.

Los responsables comunitarios deben prestarle toda la atención posible, confiarle una tarea bien definida, respetarlo en su ámbito de acción y responsabilidades, y hacer visible su papel en la vida comunitaria para que de modo claro y público se refleje el valor de cada carisma específico.
Acompañar no es conducir a otro donde yo quiero llevarle, sino compartir con él una meta que Otro nos está indicando: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14,6).

Los distintos grupos parroquiales están formados por personas adultas, con su historia, su camino, su modo de ver las cosas y de enfrentar los problemas. Acompañarles significa ser solidario y respetuoso con el ritmo de cada cual, esforzarse por entender sus palabras y sus gestos y, en definitiva, experimentar en el Espíritu la comunión de quien sabe hacerse compañero para ir creciendo juntos.

Acompañar en todas las dimensiones a los grupos de acción social cristiana es también importante porque, como nos recuerda Benedicto XVI, los servicios que se ofrecen a los que sufren deben realizarse con competencia profesional: “quienes prestan ayuda han de ser formados de manera que sepan hacer lo más apropiado y de la manera más adecuada, asumiendo el compromiso de que se continúe después las atenciones necesarias.

Un primer requisito fundamental es la competencia profesional, pero por sí sola no basta. En efecto, se trata de seres humanos, y los seres humanos necesitan siempre algo más que una atención sólo técnicamente correcta. Necesitan humanidad. Necesitan atención cordial.

Los que trabajan en las instituciones caritativas de la Iglesia deben distinguirse por no limitarse a realizar con destreza lo más conveniente en cada momento, sino por su dedicación al otro con una atención que sale del corazón, para que el otro experimente su riqueza de humanidad” (DCE 31).

AGENTES DE PASTORAL CÁRITAS-DISCÍPULOS GUIADOS POR EL ESPÍRITU

Conviene decir una palabra sobre el aspecto espiritual y teológico del acompañamiento y de la articulación de la Cáritas parroquial en la comunidad.

Tomamos prestadas las palabras de una reflexión sobre el discipulado que motiva y orienta el compromiso de servicio en la perspectiva del crecimiento y de la comunión en el mismo Espíritu (publicada en la Revista “Medellín”, CELAM, n. 125).“Discípulo es el que aprende, acoge y se deja transformar por la palabra y el espíritu del maestro. Como todo lo humano, el discípulo se hace cada día en la escucha del dinamismo de la propia existencia; por eso hablamos de “discipulado”.

Los cristianos somos discípulos de Jesucristo, convocados para oír su voz e ir configurando nuestra historia según el Evangelio. A esa configuración existencial la llamamos “seguimiento de Jesucristo”…… “En la Biblia no hay una definición cerrada del espíritu. Se habla de una sensación, una presencia; el espíritu viene a ser como el aire que respiramos, nos permite vivir y crear comunidad entre nosotros; como el fuego que enardece o el agua que refresca nuestro caminar sudoroso. Es una fuerza que nos habita y dinamiza nuestra experiencia. Es el espacio interior donde brotan nuestros afectos, se forjan nuestros programas y se alimentan nuestras actividades. Fidelidad al Espíritu de Jesucristo - aquí con mayúscula porque creemos que el Espíritu es Dios mismo - significa apertura real a que ese mismo Espíritu modele nuestra intimidad y nuestras actividades.”

¡¡¡ATENCIÓN!!!

Formar parte de las Cáritas Parroquial no podrá ser jamás un título, ni un poder, sino un compromiso para el crecimiento de la comunidad de la que se es parte activa.

“Vivamos hermanas y hermanos el servicio misionero de la Caridad con Cristo pobre entre los pobres”.

Cáritas es el motor de la Iglesia que organiza el amor --Cáritas-- para que todos los fieles trabajen juntos, respondiendo con obras concretas de misericordia.” Papa Francisco

CONCLUSION:

Aprovechemos el presente material, para la formación y el acompañamiento de nuevas Cáritas parroquiales en  nuestra Diócesis.

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